domingo, 7 de junio de 2020

REALIDAD Y FANTASÍA EN LA CAPTURA DEL ÚLTIMO INCA DEL TAWANTINSUYO

           



VIDEO DE REALIDAD Y FANTASÍA EN LA CAPTURA DEL ÚLTIMO INCA DEL TAWANTINSUYO

https://www.youtube.com/watch?v=KPnbyF7Uiio



REALIDAD Y FANTASÍA EN LA CAPTURA DEL ÚLTIMO INCA DEL TAWANTINSUYO


INDICE:

I. ¿Atahuallpa o Atabalipa?

II. Los documentos valeranos.

III. ¿Fue Blas Valera el primer revolucionario mestizo?

IV. Las incongruencias de la versión oficial sobre la batalla de Cajamarca.

            IV.1. La fantástica victoria de 177 españoles frente a más de 10,000 guerreros.

            IV.2. El terror y la cobardía atribuidos a los guerreros incas por la presencia de las armas de fuego y los caballos.

            IV.3. La política de censura para garantizar la impunidad del genocidio y latrocinio del Tawantinsuyo


 


               

                                                                                       “El pasado influye en el presente y con  ello en

                                                                                          el futuro; pero el presente también influye

                                                                                           como se ve y se comprende el pasado”

                                                                                           JOHN ELLIOT —Prólogo de “Terra Nostra”

 

                                             

  I. ¿ATAHUALLPA O  ATABALIPA?           

 

                Es innegable que existe una relación entre el pasado, el presente y el futuro de un pueblo y depende de la lectura correcta que se haga de ese cordón umbilical histórico para despertar y cultivar la identidad y el orgullo nacional, indispensables para la unidad y el desarrollo. He allí la importancia que tiene para los ciudadanos de un país conocer su pasado.

                Recordemos que los incas, a los adolescentes de la nobleza, les ponían el nombre junto con la wara, después de una ceremonia especial conocida como warachico. El adolescente, hoy conocido como Atahuallpa, participó en esa ceremonia antes de la salida de su padre, GuaynaCapac, hacia la campaña del norte del imperio, hacia donde lo llevó consigo. Solamente aprobaban esas pruebas, los “waynas” que demostraban arrojo, valor, prudencia y demás cualidades que debería tener un guerrero; cualidades que el último emperador inca demostró en toda su vida. Siendo Atabalipa el hijo del emperador vigente, es inconcebible que Guayna Capac le hubiese otorgado a su vástago el nombre de “gallina atada” que es la traducción de Atahuallpa; por el contrario, es mucho más probable que se le haya impuesto el nombre de Atabalipa cuyo significado sería: “hombre de mucho valor”, que coincide con la actitud demostrada por el joven en las pruebas de la realeza. Además, recordando a Betanzos, es necesario señalar que a la muerte de su padre, cuando Atabalipa ciñe la mascaipacha, toma el nombre de Ccacha Pachacuti Inca Yupanqui (Betanzos 1987: 227)[1] en honor al dios de la guerra.

El nombre atribuido al último inca empieza a conocerse como Atahuallpa a partir de  1553, veinte años después de la muerte del emperador, cuando Pedro Cieza de León publicó: “El señorío de los Incas”. Pedro Sarmiento de Gamboa, el cronista a la medida del virrey Toledo, refuerza esta idea en su “Historia Índica”

Sabemos que la invasión al Tawantinsuyo se realiza entre once y doce años después de la conquista de México; muchas experiencias de ese proceso se aplicaron, perfeccionadas, después en el Perú. Así los hispanos recurrieron, entre otros aspectos como la tortura y el maltrato físico habitual, a consolidar su dominio mediante factores psicosociales. Entre ellos podemos mencionar.

a) Inducir en el indígena una visión mistificada del invasor como seres superiores, en calidad de semidioses, capaces de realizar acciones prodigiosas.

b) Convencer al habitante del sojuzgado imperio, mediante la violencia cruel y la persuasión constante, de su incapacidad e inferioridad frente al invasor.

Para  ello manipularon la historia. Los invasores ideologizaron la satanización del último inca, para justificar su invasión, el asesinato del emperador y establecer el estatus de inferioridad del pueblo vencido.

Fue así como manipulando los hechos, entre todos los defectos que le atribuyen a Atabalipa, quisieron perpetuar el de la cobardía mediante un apelativo que perennizara, no sólo en el idioma hispano sino  también en el quechua, una característica personal inexistente.

Frente a la imagen de la “gallina atada” y/o “gallina asquerosa”, de acuerdo a las traducciones que de este vocablo se hacen actualmente, refiriéndose al emperador inca cargado de cadenas, al momento de escuchar la sentencia, lo que posiblemente le originó llanto, levantaron la mistificada historia de 177 semidioses hispanos venciendo a más de 10,000 guerreros incas; epopeya que les daba indiscutible superioridad por voluntad divina. Ello ubicaba al pueblo derrotado, también por favor divino, en condición de seres inferiores. A esta labor no solamente contribuyeron los cronistas, también participó la iglesia y juristas de renombre; es por eso que podemos encontrar afirmaciones como:

“El sacramento del bautismo no libra a los hombres de la servidumbre natural: por lo cual el ignorante naturalmente es siervo del sabio… conforme a la ley divina, natural y humana”[2]

Fray Miguel Agia.

“Necesita el hombre (los señores) de los siervos”

(Santo Tomás 1954, III:512)[3]

“Los indios eran por naturaleza siervos”

Antonio de León Pinelo.[4]

fueron nacidos para servir (por ser) más recios de cuerpo que los españoles (y porque) cuantas más fuerzas tienen en el cuerpo, tanto menos tienen de entendimiento”

(Matienzo, (1567) 1967: 17)[5]

Por citar solamente algunas referencias, sin referirnos aquí a todas las atrocidades  planteadas por Juan Ginés de Sepúlveda de las cuales transcribimos una:

¿Qué cosa pudo suceder a estos bárbaros más conveniente ni más saludable que el quedar sometidos al imperio de aquellos cuya prudencia, virtud y religión los han de convertir de bárbaros, tales que apenas merecían el nombre de seres humanos, en hombres civilizados en cuanto pueden serlo?

De “La justa causa de la guerra contra los indios”- Juan Ginés de Sepúlveda

Pero si estos argumentos cargados de irracionalidad son detestables, algo que llega a los límites de la alucinación son los argumentos del Jesuita Ricardo Cappa Manescau, un capellán del ejército peruano en la guerra del pacifico, quien en sus “Estudios críticos  acerca de la dominación española en América” (1889), aparte de injuriar al pueblo indígena con afirmaciones ultrajantes expresa alegremente que “la conquista fue absolutamente necesaria y lícita porque sacó a los indios de la ignorancia e hizo de idólatras cristianos, de incultos civilizados y de esclavos hombres libres”

Los primeros cronistas, como Cristobal de Mena y Francisco de Xerez, que publicaron sus escritos sobre el imperio en 1534, un año después del asesinato del emperador inca, se refieren a él como Atabalipa, más no como Atahuallpa; el mismo Hernando Pizarro, cuando viaja a España llevando el quinto real del rescate del inca ejecutado, al referirse a él en su “Carta relación de la conquista del Perú”, dirigida al rey de España, lo nombra Atabaliba.

Repasemos algunos fragmentos de los documentos escritos por protagonistas de la campaña de Cajamarca:

El Gobernador ler preguntó por el oro del Cuzco, que aquél Capitán era el que lo había prendido; él respondió, según Atabalipa le había avisado, que ningún oro tenía, que todo lo habían traído ()El mandó llamar a su señor, el cual vino con el Gobernador, y habló con su Capitán, que estaba atado. El Capitán le dijo que quería decir la verdad a los cristianos, porque si no la dijese lo quemarían. Atabalipa le dijo que no dijese nada, que aquello que hacían no era sino para le poner espanto, que no osarían quemarle

Cristobal de Mena:   ”La Conquista del Perú”

“El gobernador envió al capitán Soto con veinte de a caballo a visitar a Atabalipa (…)

Aquí me tienen (Hernando Pizarro) diciendo: ya sale Atabalipa- que está metido en su aposento, y no sale”

Diego Trujillo: “Relación del descubrimiento del reino del Perú”

“Tuvo noticias el gobernador que (…)doce o quince jornadas deste pueblo está un valle poblado que se dice Caxamalca, adonde reside Atabalipa que es el mayor señor que al presente hay entre los naturales; al cual todos obedecen(…) los comarcanos deste río no están tan domésticos al servicio de su majestad como conviene, antes se favorecen con este Atabalipa y dicen que a él tienen por señor y no a otro”

 Francisco de Xerez: “Verdadera relación de la conquista del Perú”

“Y visto que no volvía el mensajero de Atabaliba, quiso informarse de algunos indios que habían venido de Caxamalca e atormentáronse e dijeron que habían oído que Atabaliba esperaba al gobernador en la sierra para darle guerra”

Hernando Pizarro: “Carta relación de la conquista del Perú”                                                                    

                Si ese era el trato nominal que los hispanos dieron al emperador inca en los albores de la invasión; ¿por qué 20 y/o 40 años después de su muerte aparece el nombre de Atahuallpa para referirse a él?

                Enfoquemos las circunstancias que vivía el país. Hasta la llegada del virrey Toledo, no había una paz garantizada en la gobernación de Francisco Pizarro, por la tenaz y heroica resistencia de los incas de Vilcabamba. El escarnio del último inca tildándolo de cobarde, asesino despiadado, bastardo, sodomita y usurpador fue parte del proceso de alienación, colonización mental impuesta que, junto a otros métodos violentos, garantizaran una sumisión completa y una concepción “razonada” de la superioridad del invasor. El apelativo atribuido al último gobernante inca, con el significado que conocemos actualmente, obedece a este tipo de maniobras y falsedades como veremos en las páginas siguientes.

 

                                         II. LOS DOCUMENTOS VALERANOS

            Los documentos valeranos son conocidos, también, como documentos Miccinelli , debido a que estuvieron durante mucho tiempo en poder de la indicada familia.

El tema que vamos a tratar es sobre un hecho que ha provocado gran polémica en el ambiente cultural relacionado con nuestra historia: REALIDAD Y FANTASÍA EN LA CAPTURA DEL ÚLTIMO INCA DEL TAWANTINSUYO. ¿Cómo se capturó a Atabalipa? ¿Hubo batalla para su captura? ¿Existió en realidad la batalla de Cajamarca?, ¿qué hay de verdad y qué hay de falsedad? ¿Qué hay de fantasía y que hay de realidad en las versiones oficiales  sobre este hecho? Es lo que precisamente vamos a tratar a continuación.

Empezamos por manifestar que en  Junio de 1996 se realizó en Lima el IV congreso internacional de etno historia; evento al que fue invitada la Doctora en Antropología Laura Laurencich Minelli, por el historiador Franklin Pease. La Dra. Participó con un tema basado en el descubrimiento de dos manuscritos del siglo XVII, escritos en latín y quechua, cuya autoría pertenece al Jesuita mestizo Blas Valera y a los jesuitas italianos Padre Anello Oliva y Hermano Antonio Cumis con dibujos del Hermano Gonzalo Ruiz. La ponencia presentada por Laura Laurencich causó un  enorme impacto difícilmente asimilable por la crema y nata de la historiagrafía que había concurrido a esa cita. Connotados historiadores sintieron que se había cometido una especie de profanación  a la historia de la conquista, oleada y sacramentada a través de los siglos. Laura Laurencich, en la exposición hecha sobre los dos manuscritos: Historia et Rudimenta Linguae piruanorum y Exsul inmeritus Blas Valera populo suo , no solamente ponía en duda la veracidad de las fuentes informativas oficiales de la conquista, sino que afectaba la credibilidad de dos de nuestros más destacados cronistas: Inca Garcilaso de la Vega y Felipe Guamán Poma de Ayala. A Garcilaso se le señala como un plagiario y a Guamán Poma de Ayala como cómplice de un engaño mantenido por siglos.

¿Qué es lo que hay en estos documentos que causaron un natural asombro y consternación, en el ambiente histórico- cultural del Perú?

En estos documentos se encuentran las siguientes revelaciones:

1.       Sobre la captura del Inca Atabalipa en Cajamarca los documentos sostienen que no hubo batalla alguna y que el Inca fue capturado gracias a que sus tropas, en especial la plana mayor de su ejército fueron envenenadas con rejalgar (trisulfuro de arsénico) gracias a una maquiavélica conspiración de Pizarro con los sacerdotes Fray Reginaldo de Pedraza, Fray Vicente Valverde y Fray Juan de Yepes. Les habrían dado de beber con engaños, y simuladas muestras de amistad, vino envenenado y luego los habrían masacrado. Un documento clave en este aspecto es la carta escrita por Francisco de Chaves dirigida al Rey de España, dando cuenta de esta y otras acciones de Francisco Pizarro. Chaves, en el segundo viaje de Pizarro, habría escuchado a éste conspirar con los curas sobre el envenenamiento. Su carta, así como otras dos cartas que existen dirigidas por el licenciado Francisco de Boan, ex funcionario virreinal, al virrey de Nápoles, Conde de Lemos, afirman este hecho.

2.        En cuanto a Garcilaso de la Vega, Valera sostiene que el Inca en sus “Comentarios Reales” plagió parte de los escritos que él (Valera) le entregó para que publicase pero adjudicando la autoría al verdadero creador (Valera). Sin embargo Garcilaso no sólo omitió el nombre de Valera como autor sino que deformó o modifico parte del contenido para hacerlo agradable a la censura hispana. En ese afán de que sus escritos encuentren cabida en el mundo hispano, Garcilaso, soslayó partes importantes de los escritos de Valera, como en el caso de los quipus.

3.       Blas Valera sostiene la existencia de una escritura inca en base a los quipus y los ideogramas de los tocapus y telas. Señala la existencia de los Capacquipus, los pachaquipus y los cesekuna como instrumentos de comunicación de la nobleza. Descendiente de una estirpe de Quipucamayos, ha vertido en sus escritos las enseñanzas que su abuelo materno, Illavanqa le trasmitiera. Dice conocer 65 caracteres de los 200 que utilizaron los incas para su escritura prehispánica haciendo uso de los Ticcisimi o palabras llave.

4.       Manifiesta Valera, y este es un punto que hay que tener mucho en cuenta,  ser el autor de la “Nueva crónica y buen gobierno”, pero que junto a otros jesuitas convencieron a Felipe Guamán Poma de Ayala para que preste su nombre como autor de la obra, a cambio de un caballo y una carreta, porque Valera estaba perseguido por la Santa inquisición.

Era lógico que tal suceso no fuese del agrado de los historiadores peruanos. No le dieron crédito y posteriormente el historiador Teodoro Hampe lo consideró una invención.

Laura Laurencich, aunque desilusionada, participó los días 29 y 30 de septiembre de 1999 en el simposio: “Guamán Poma de Ayala y Blas Valera, tradición Andina e historia colonial” promovido por el instituto Italo- latinoamericano de Roma. Allí sostuvo su versión originaria basándose en los manuscritos encontrados. Se ha recurrido a comprobar la autenticidad de los manuscritos y la antigüedad de los mismos, llegándose a la conclusión que pertenecen a la época en que fueron escritos: Exsul inmeritus Blas Valera populo suo en 1618 e Historia et Rudimenta linguae Piruanorum en 1638. En el Exsul inmeritus Blas Valera Populo suo hay incorporada una carta escrita el 5 de Agosto de 1533 por el conquistador Francisco de Chaves, dirigida al Rey de España. Es el documento más antiguo de todos.

 

                         III.   ¿FUE BLAS VALERA EL PRIMER REVOLUCIONARIO MESTIZO?

 

¿Qué sabemos de Blas Valera, que sería el causante de esta especie de hecatombe producida en la historiografía de la conquista?

Fue un jesuita mestizo hijo del invasor español Alonso Valera y de la princesa Chachapoyana Urpay una adolescente de 15 años al momento de ser violada. Siendo un adolescente de 13 años tuvo la desdicha de ver como su padre victimaba a su madre, hecho que marcaría su vida e influiría en la profunda convicción que tenía de luchar por los derechos del pueblo sometido.

                Valera se siente indígena y reniega, de lo hispano, al extremo de no querer escribir en castellano, el idioma del invasor; por eso dice, en su Exsul inmeritus Blas Valera populo suo : “mi pueblo se está muriendo. Y no se muere solamente de muerte, que es de todos, sino también de mente, de ingenio, de cultura, de costumbres”. Siente la desgracia de la destrucción del imperio y del envilecimiento del pueblo vencido. Más adelante añadiría: “re correr leguas y leguas por todas las provincias del Perú, para ayudar a mi gente golpeada en todo el cuerpo”.

                Fue un activo defensor de los derechos de la raza indígena, para lo cual fundó una sociedad: “La cofradía del nombre de Jesús” del Cusco. Fue perseguido por la santa inquisición, expulsado de su orden y expulsado del Perú. Para expulsarlo, de la orden religiosa, el padre general Aquaviva lo acusó de faltas muy graves, para la época y para la orden, que nunca se llegaron a comprobar fehacientemente, como el hecho de haber tenido relaciones sexuales con una mujer. Este hecho habría ocurrido antes de ingresar, a los 23 años, a la orden jesuita; por lo tanto no tendría mayor implicancia en la conducta del clérigo dentro de la orden. Las verdaderas razones habrían sido de tinte político por el carácter mesiánico de su prédica respecto a un movimiento religioso- cultural andino difundido por el jesuita. El movimiento neo- andino cristiano formado por Valera y otros jesuitas así como nobles incásicos, tenía un gran respeto y aprecio por la cultura andina; por el contrario consideraba que la llamada conquista, con todas sus atrocidades y el engaño del veneno para la masacre, era injusta e ilegal.

Blas Valera regresó posteriormente, pero con un nombre falso; regresó  con el nombre de Ruruiruna, siendo acogido por unos amigos y la sociedad que formó. En el Perú se dedicó a la elaboración de la Nueva crónica y buen gobierno en colaboración con otros religiosos.

El jesuita mestizo, rebelde ante la injusticia y el abuso del invasor, no solo condenó la conquista de Pizarro, porque  la consideraba ilegítima, y denunció el engaño de Cajamarca, sino que elaboró el proyecto de un estado neo- inca cristiano ubicado en el quimérico reino del Paytiti. Ante el peligro de la destrucción del mundo andino —“mi pueblo se está muriendo”—  por los efectos de la bárbara invasión hispánica, que causaron un  fatal desequilibrio, Valera y otros jesuitas buscan restaurar  los daños infligidos al pueblo inca y su cultura,  estableciendo un nuevo estatus entre lo occidental y lo andino. En ese estado neo- inca cristiano el Paytiti sería el nuevo Cusco  y el gobierno estaría en manos de un representante del incario y otro de España.

Cuando Valera terminó “La nueva crónica y buen gobierno” regresó a España donde publicó Exsul inmeritus Blas Valera populo suo en 1618, muriendo al año siguiente.

 

IV. LAS INCONGRUENCIAS DE LA VERSIÓN OFICIAL SOBRE LA BATALLA DE CAJAMARCA

Basándonos en las afirmaciones vertidas en los  manuscritos valeranos; las cartas, tanto la de Francisco de Chávez, como las otras dos que existen  del licenciado Francisco de Boan, podemos revisar y encontrar explicación a las incongruencias, de la versión tradicional, escrita por los cronistas oficiales, sobre la captura de Atabalipa.

Sobre el particular creemos conveniente plantearnos algunas preguntas:

1ra. Pregunta: ¿Fue posible capturar a Atabalipa, en batalla, siendo los captores 177 hombres y los guerreros de Atabalipa más de 10,000 hombres?

2da. Pregunta: ¿Veían los tahuantinsuyanos por primera vez, como se ha sostenido repetidamente, actuar a los caballos, así como el efecto devastador de las armas de fuego?

3ra. Pregunta: ¿Cuál fue el motivo de la censura impuesta por francisco Pizarro a las crónicas que relataban los sucesos de Cajamarca?

IV.1. LA FANTÁSTICA VICTORIA DE 177 ESPAÑOLES FRENTE A MÁS DE 10,000 GUERREROS.

Respecto a la primera pregunta, la posibilidad de la captura de Atabalipa por 177 españoles encontrándose el inca con  más de 10,000 guerreros. Para comentar este tema es necesario recordar algunos aspectos respecto a la persona de Atabalipa. ¿Quién era este monarca de la etapa apocalíptica del imperio, al que la panaca de Guascar lo consideraba un usurpador?

¿Quién era Atabalipa? Muy poco se ha tratado este tema incluyendo esta perspectiva. ¿Los rasgos de la personalidad de Atabalipa, coinciden con la conducta que se le asigna durante su captura?

Tenemos que considerar a Atabalipa como lo que verdaderamente era.

Atabalipa era un hombre de guerra. Un hombre que desde los 13 años vivió los rigores de la vida militar en las tiendas de campaña, junto a los mejores generales que tuvo su padre y que fueron sus maestros en el arte de la guerra. En esa larga campaña del norte, acompañando a su padre, el niño se hizo hombre y el inexperto aprendiz se convirtió en un eficiente, arrojado y letal guerrero incásico, indiscutible apoyo militar de su padre el gran Guayna Capac. Observó y experimentó los conflictos palaciegos y vaivenes políticos del clero solar que conspiraba contra su padre. Fue testigo de la traición del general Hurin  Michi Naka Mayta que puso en peligro la vida de Guayna Capac en Cayambe, y de la forma como reaccionó su padre después de la traición. Despertó en el ejército, y su plana mayor, tal admiración y lealtad que su padre estuvo plenamente convencido de encargarle la conquista de la actual Popayán, para extender sus dominios más al norte; intención que se vio frustrada por la muerte repentina de Guayna Capac y la reacción del clero solar y Guascar ante tal acontecimiento. Todas las experiencias que vivió Atabalipa, con la cercanía de su padre, contribuyó a convertirlo en un hombre no solamente diestro en el campo militar, sino, también prevenido en las cosas del gobierno. Sin embargo en sus campañas de exterminio, de los rebeldes contra el imperio, se ganó el odio de aguerridas naciones como los Cañaris, Latacungas, Otavalos, Quillacincas, entre otras. Un odio que posteriormente jugó a favor de Francisco Pizarro. Las luchas entre las panacas reales y la casta sacerdotal desplazada que trataba de reconquistar el poder arrebatado por l casta militar, fue tremendamente gravitante en los momentos postreros del Imperio. Los Hurin llegaron a la traición por recobrar el  poder y no dudaron en los momentos iniciales de la conquista en luchar junto a cañaris, cayambes y otras etnias apoyando a Pizarro contra las tropas de Atabalipa. Los cañaris se distinguieron de tal manera, en ese apoyo, que muchos fueron premiados generosamente por Pizarro.

Cuando se habla de la captura de Atabalipa estamos acostumbrados a imaginarnos, basados en el relato de las crónicas oficiales, a un Atabalipa asombrado, asustado, incapaz de reaccionar ante las circunstancias, observando como morían sus guerreros sin atinar a hacer algo. Tomando en cuenta los antecedentes de la vida de Atabalipa, ¿podríamos pensar que un hombre que desde los 13 años vivió militarmente, que sostuvo a través de su vida múltiples encarnizadas batallas, podría asustarse con la presencia de 177 extraños sin hacer algo? Atabalipa, al igual que su padre, intervenía en las batallas cuando las circunstancias así lo ameritaban, ¿Viendo su vida en peligro no hubiese tomado las armas para defenderse? Indudablemente que algo muy extraño, fuera de lo estrictamente militar, había ocurrido.

Los creadores de este episodio fantástico, que es el que nos han dejado las crónicas oficiales, atribuyen esa actitud pasiva y temerosa al sombro que causaron la presencia de los caballos y de las armas de fuego y el temor que causaron sus estragos. Aquí entramos a la segunda pregunta que nos hemos planteado.

IV.2. EL TERROR Y LA COBARDÍA ATRIBUIDAS A LOS GUERREROS INCAS POR LA PRESENCIA DE LAS ARMAS DE FUEGO Y LOS CABALLOS

¿Es verdad que por primera vez veían los incásicos los caballos y las armas de fuego?, ¡Claro que no! La red de espionaje que manejaban los emperadores Incas, les permitía saber todo lo que ocurría en el imperio en tiempo asombrosamente rápido para la época; por lo tanto, desde la época de Guayna Capac, se sabía de la llegada de los españoles al imperio. Cuando murió este emperador, Atabalipa fue informado de la llegada de los españoles a Tumbes. Allí quedó una pequeña guarnición, después del 2do. Viaje de Pizarro, a la que Atabalipa mandó a eliminar. Cuando llegan las huestes de Pizarro en el tercer viaje, el orejón Apo, así es conocido el enviado de Atabalipa para la administración de esa región, ordena a Chilimasa, curaca de Tumbes y a Tumbalá, curaca de la isla de Puná, la eliminación de los españoles. Se realizó un sangriento encuentro a orillas de la isla Puná, donde los invasores hicieron uso de sus armas y de la caballería; no obstante murieron 10 invasores españoles.

Entonces Cajamarca no fue el primer encuentro de los guerreros incas con los españoles y, los guerreros tawantinsuyanos, ya sabían que los invasores morían como cualquier otro ser humano, puesto que habían eliminado a muchos de ellos. Pero aún si hubiese sido así, que se hubiese dado la batalla de Cajamarca, recurriendo a los cálculos matemáticos de un enfrentamiento de esa naturaleza, entre 177 invasores contra más de 10,000 guerreros nativos, tendríamos que imaginarnos a cada invasor peleando contra 564 guerreros. Algo fantástico, irreal, imposible; más aún, si tenemos en cuenta que ningún español fue herido, sea cual fuere la astucia militar que hubiesen empleado.

Han existido guerreros famosos en el mundo, como los orgullosos y soberbios espartanos, que en combate se ufanaban de vencer a cuatro y hasta siete rivales, ¿pero que un invasor español pudiese vencer a 564 guerreros sin obtener ninguna respuesta; ni siquiera un rasguño, a excepción de Pizarro?, y, los invasores españoles estaban bien lejos de ser los gallardos espartanos.

Entonces encontramos la explicación, a esta fábula enquistada en nuestra historia, en los manuscritos valeranos sacados a luz por Laura Laurencich. Fue posible la masacre del ejército imperial, sin ninguna resistencia, porque los jerarcas militares y los guerreros, unos habían muerto, y otros, estaban moribundos o imposibilitados de combatir por el licor envenenado que habían ingerido. El mismo Atabalipa habría estado en esas condiciones, aunque no murió porque a él le dieron de un recipiente diferente como refiere Francisco de Chávez. Esa habría sido la razón por la cual no hubo ningún español herido y con la guardia imperial muerta se pudieron acercar a Atabalipa para “que le pusieran en el pecho del Inca puñales y espadas” como dice en su carta el mencionado Francisco de Chávez. No hubo una batalla sino una masacre de hombres moribundos imposibilitados de combatir.

Para las naciones cuyos pueblos habían sido arrasados, por los ejércitos imperiales al mando de Atabalipa, había llegado la hora de la venganza. Se cebaron ante el enemigo inerme y desataron su ira y su odio, favoreciendo los planes de Pizarro. De  hecho esas naciones fueron sus aliadas desde  que Pizarro llegó a Tumbes. Atabalipa había participado en todas las campañas de represión ordenadas por su padre, ante la rebelión de las tribus norteñas. Como jefe militar realizó verdaderas masacres en los pueblos sublevados. Atris, Mira, Carangues, el río Carchi, Huancavilcas, entre otros pueblos, sufrieron la furia del letal guerrero. Una de las peores carnicerías en las que participó, por orden de Huayna Capac, fue en una laguna ubicada entre el río Mira y Carangue. Ese día la laguna se tiñó de sangre por la cantidad de muertos (más de veinte mil) por lo que tomó el nombre de Yahuarcocha.  Estas campañas de exterminio de Atabalipa echan por tierra la teoría de quienes han sostenido, por siglos, que el Inca era Quiteño y que su ejército estaba compuesto por soldados del actual Ecuador. Atabalipa fue Cusqueño y su ejército estaba compuesto por guerreros Collas, Lupacas y de las panacas del Hanan cusco.

¿Por qué hasta ahora no sabíamos esto?

Entramos   así, a revisar la tercera pregunta que nos hemos planteado.

IV.3. LA POLÍTICA DE CENSURA PARA GARANTIZAR LA IMPUNIDAD DEL GENOCIDIO Y LATROCINIO DEL TAWANTINSUYO

¿Cuál fue el motivo de la censura impuesta por Pizarro a las crónicas que relatan los sucesos de Cajamarca?

Empezamos por recordar que los viajes descubridores, que se convertían en expediciones de conquista,  fueron grandes empresas formadas por aventureros y financistas que invertían con la finalidad de obtener fama y riquezas. La misma corona española intervino en esa forma. Dioenis Espinosa sostiene que en los cuatro viajes de Colón España invirtió 623´000,000 de maravedíes; pero desde 1492 hasta 1660, había sacado de América la jugosa suma de 64,875´000,000 de maravedíes. Francisco de Chaves reconoce esta forma de actuación de los invasores en su carta: “gané honor, oro y mujeres”. El espléndido botín de los soldados hispanos, en el que las personas, en este caso las mujeres, eran parte del codiciado premio por asesinar indígenas.

Cuando se censuró los informes de Cajamarca no era la primera vez que Francisco Pizarro impedía cualquier comunicación directa con el rey, sin su consentimiento. Hay que recordar el incidente con el tesorero real, Riquelme, antes del desembarco de Tumbes: Riquelme huyó en un barco para comunicar al rey los primeros incidentes de la invasión con muerte de soldados, sin ningún beneficio para la corona. Pizarro lo persiguió en otro barco haciéndolo detenerse con un cañonazo. Pizarro apresó a Riquelme y lo hizo cargar de cadenas. Ocurrió algo similar al inicio de las guerras internas entre invasores, cuando Almagro quiso instalar un puerto en el sur para poderse comunicar directamente con la corte. Pizarro ordenó confiscar cualquier documento que estuviese en poder de los almagristas, temiendo un complot.

    Entre las razones que tenía Pizarro para censurar todo documento, memoria o informe que saliese de Cajamarca y el país se puede considerar los siguientes:

1.       En la carta de Francisco de Chávez, —tengo en mis manos una copia actualizada de la carta— se narra  como a Atabalipa se le negó el pedido de entrevistarse con el rey de España, pedido que por su naturaleza de monarca le correspondía. A la letra dice lo siguiente: “El mortífero veneno dio el triunfo al gobernador (…) La codicia por todo el oro del mundo no puede jamás perder el juicio de un caudillo para hacer lo que se ha hecho, tremenda injuria al rey vencido. Aunque pagano, pero rey por nacimiento y por derecho. Sepa usted que al rey Tabaliba lo metieron en una celda cerrada y lo vigilaban cuatro hombres y no le dieron libertad, a pesar de que manifestó que tenía la voluntad de visitar y rendir homenaje a su majestad”.

 Coincidiendo con los planes de Pizarro, y el engaño que había tramado, las cadenas para el inca ya estaban preparadas, y no se le dio el trato que merecía como monarca, sino el de un prisionero cualquiera, obligándolo a hacer tratos con un capitán (Pizarro) siendo él un emperador; sus hermanas y concubinas fueron repartidas como botín de guerra a sus enemigos como los cañaris y a los lenguas como Felipillo y tuvo que ver, resignado, como torturaban a su general Chalcuchimac para hacerlo confesar sobre supuestos tesoros guardados. La codicia insaciable de los invasores, no conformes con el rescate del emperador inca, había hecho que Hernando Pizarro llevase, con engaños, al general inca a Cajamarca. El pedido del monarca inca, para entrevistarse con el Rey de España, no podía llegar a oídos de las autoridades de la metrópoli o del mismo rey, porque:

a.       En la práctica el rey habría conocido el grado cultural del inca y sus súbditos. Los habría convertido en aliados y/o vasallos y no en esclavos.

b.      El rey se habría dado cuenta, en forma directa, de la verdadera proporción de las riquezas existentes en el imperio, y de los indeseables manejos de Pizarro, en desmedro de los intereses de éste y sus secuaces.

c.       Habría conocido el rey, de primera fuente, del saqueo, atrocidades cometidas por los invasores, así como del robo que Pizarro y su tesorero Riquelme hacían de la parte correspondiente al rey.

2.       Se inventó la batalla de Cajamarca para hacer uso de las costumbres de la época: los pueblos sometidos en batalla adquirían la condición de esclavos y no de vasallos. Pizarro quería oro y esclavos no vasallos, como lo demostró en la práctica. La traición, su accionar maquiavélico y un golpe de suerte le habían proporcionado un país lleno de metales preciosos y otras bondades. Necesitaba mano de obra gratuita para explotarlo, sin miramiento alguno. Esa habría sido la razón por la cual se enfrentó en la isla de Puná al padre dominico Bernardino Minaya que estaba a favor de respetar la Provisión Real de 1530 que prohibía la esclavitud de los indios. Minaya asqueado, por las atrocidades cometidas por los invasores, partió a Europa donde denunció los hechos. El resultado fue la Bula del Papa Paulo III “Sublimes Deus” y la prisión de Minaya en el convento Trianos. Las mentiras del gobernador del Perú tenían efecto en la corte. Pizarro terminó matando al padre Yepes por divulgar el tema del veneno. Posteriormente la actuación del Marqués de los Atavillos  y sus secuaces se enmarcaron dentro de los alcances de la Provisión Real del 20 de Febrero 1534 que dejaba sin efecto la prohibición de 1530 y autorizaba la esclavitud de los indios que habían sido sometidos en batalla. Los acontecimientos de Cajamarca, Pizarro los encuadró dentro de esta norma.

3.       Todos los informes que saliesen sobre los primeros momentos de la invasión, deberían tener algo en común: Hacer creer que los habitantes del imperio estaban en una situación de barbarie: eran idólatras, viciosos, sodomitas y tiranos; por lo que estaba presente la necesidad de conquistarlos para culturizarlos y ponerlos en el camino de Dios. Por eso trataron de destruir la cultura andina y con el san Benito de la “extirpación de idolatrías” destruyeron quipus y tocapus; eliminaron amautas y quipucamayocs y en general todo indicio que llevase a descubrir una escritura prehispánica, privándonos, así, de valiosas fuentes de información sobre el imperio. Para los invasores se necesitaba informes como el de López de Gómara quien, en su “Historia General de las Indias”, dice:” Nunca jamás rey ni gente  (…) anduvo y sujetó tanto en tan breve tiempo (…) son los españoles dignísimos de alabanza (…) ¡Bendito Dios, que les dio tal gracia y poder!”.  

Para los hispanos tenía vital importancia, para sus intereses crear una imagen determinada del pueblo vencido. Hacer presente un ordenamiento natural de superioridad e inferioridad amparado por las leyes divinas; así se formó y difundió la imagen del indio incapaz con “el alma mezquina y de pocas facultades (…)  naturaleza viciada de mucha sensualidad y cobardía (…) Todos tienen un monstruo físico que necesariamente produce un monstruo moral”[7].

Se tenía que lograr que el pueblo sometido internalizase la imagen que sobre ellos se había elaborado y los mejores medios para lograrlo era la manipulación y/o falsificación de la historia inca y repetir constantemente la falsedad, por todos los medios y en todos los ámbitos.

De alguna manera se oficializó esta política, de desinformación  y vilipendio,  de la cultura andina cuando el virrey Toledo, el asesino de los últimos incas de Vilcabamba y de Tupac Amaru I, encargó escribir una historia inca a la medida de los intereses de los invasores. El designado para la servil tarea fue Pedro Sarmiento de Gamboa quien, en su obra “La historia Indica”, es uno de los  primeros en llamar Atahuallpa al último gobernante inca.

Finalmente creemos necesario señalar que los documentos valeranos, aparte de originar temas como el que estamos tratando aquí, abren una nueva perspectiva en el largo camino, que se ha seguido hasta el momento, por encontrar la escritura de los incas. Es lógico pensar que una cultura tan avanzada como la del Imperio andino, considerada una de las grandes culturas de la humanidad, elaboró una forma de perennizar y trasmitir su producción cultural, a través de una escritura que no necesariamente tenía que ser igual a la de los invasores hispánicos. Esta es, tal vez, la razón por la cual Valera se sintió, hasta cierto punto, traicionado cuando Garcilaso soslayó partes importantes, de sus escritos, relacionados a los kipus. El jesuita sostiene, en relación a los kipus que hemos señalado anteriormente, que el Kipu numérico no sólo es tal, sino que cumple además otras funciones. Tiene la señal o indicador de clase para saber a qué categoría pertenece (agrícola, minero, religioso etc); la dirección de la torsión de los colgantes y de los nudos, así como los colores, siendo los mismos, tienen distinto significado de acuerdo a la categoría que pertenecen. En cuanto a los Kipus de escritura señala a los Capaquipus como sistema de comunicación de la nobleza donde dioses y fuerzas de la naturaleza, siendo sagrados, están vinculados a los números y al mundo del hananpacha; señala la existencia de los Pachaquipus para “escribir” todo lo relacionado con el tiempo y los Cequekuna para el estudio de lo relacionado con los Ceques.

 Blas Valera en su Exsul inmeritus Blas Valera Populo suo, deja  un camino que es necesario terminar de transitar. Solamente así, encontraremos todos los alcances del sistema de comunicación incaico basado en los kipus; podremos develar los misterios, hasta ahora ocultos, de la civilización andina y destruir todas las falsedades enquistadas en la información oficial del pasado inca. Tarea que, necesariamente, recae en las nuevas generaciones de investigadores de nuestra historia. Esperamos que así sea.

 

BIBLIOGRAFIA

 

·         DEL BUSTO, J. A. (1996). Francisco Pizarro el marqués gobernador. Madrid- España: Ediciones Rialp S.A.

·         ESPINOZA SORIANO, W. (1980). Historia del Perú. T. IV. La sociedad Andina Colonial. Lima Perú: Editorial Juan Mejía Baca.

·         GUILLEN GUILLEN, E. (1980). Historia del Perú. T. IV. La conquista del Perú de los Incas. Lima- Perú: Editorial Juan Mejía Baca

·         LA TORRE REYNERS, A. (2012). Atahuallpa el vergonzoso sobrenombre del último inca del Perú. Lima- Perú: Ediciones ojo pródigo.

·         PIZARRO, H. (1969). Carta relación de la conquista del Perú. Cantuta: Ediciones UNE.

·         PRESCOT, W. (1952). Historia de la conquista del Perú. México: Compañía General de Ediciones S.A.

·         TORD NICOLINI, J. y LAZO GARCÍA, C. (1981). Historia del Perú. T. IV. Economía y sociedad en el Perú colonial. Dominio económico. Lima – Perú: Editorial Juan Mejía Baca.

·         TORD NICOLINI, J. y LAZO GARCÍA, C. (1981). Historia del Perú. T. V. Economía y sociedad en el Perú colonial. Movimiento social. Lima- Perú: Editorial Juan Mejía Baca.

·         VARGAS UGARTE, R. (1962). El Perú Virreinal. Lima- Perú: Tipografía peruana.

·         CABELLO DE VALBOA, Miguel, Miscelania antártica, Lima- Perú. UNMSM: facultad de letras. 2010. https://kuprienko.info/miguel-cabello-valboa-miscelanea-antartica-una-historia-del-peru-antiguo/[30-04-2020]

·         COBO, Bernabé, Historia del nuevo mundo. Sevilla. Imprenta de E. RASCO, Bustos Tavera. 1892. file:///G:/HistoriadelNuevoMundo_BERNABE%20COBO.pdf. [29-05-2020]

·         DE ACOSTA, José, Historia natural y moral de las indias. Madrid. Proyecto y producciones editoriales S.A.2008. file:///G:/HISTORIA%20NATURAL%20Y%20MORAL%20DE%20LAS%20INDIAS-JOSÉ%20DE%20ACOSTA.[29-04- 2020]

·         DE BETANZOS, Juan. Suma y narración de los incas. Madrid. Imprenta de Manuel G. Hernández. 1880. file:///G:/SUMA%20Y%20NARRACIÓN%20DE%20LOS%20INCAS-JUAN%20DE%20BETANZOS.[29-04-2020]

·         DE CIEZA DE LEON, Pedro, segunda parte de la Crónica del Perú. Madrid. Imprenta de Manuel G. Hernández. 1880. file:///G:/segunda-parte-de-la-cronica-del-peru-que-trata-del-senorio-de-los-incas-yupanquis-y-de-sus-grandes-hechos-y-gobernacion--o [29-04-2020]

·         DE MENA, Cristóbal, Historia de la conquista del Perú. Sevilla- España. 1534. https://kuprienko.info/cristobal-de-mena-la-conquista-del-peru-llamada-la-nueva-castilla/. [29-04-2020]

·         DE XEREZ, Francisco, verdadera relación de la conquista del Perú. Sevilla. Imprenta de Bartolomé Pérez. 1534. Biblioteca virtual Universal. 2003. file:///G:/FRANCISO%20DE%20XEREZVERDADERA%20RELACIÓN%20DE%20LA%20CONQUISTA%20DEL%20PERU. [30-04-2020]

·         GUZMÁN PALOMINO, L y C.E.H.M. DEL PERU. “El vuelo del cóndor. Yahuarcocha laguna de sangre”. Ediciones especiales de La República. (24-03-96). Lima- Perú. Pp. 14,15. 

·         LAURENCICH MINELLI ,Laura, Un documento polémico sobre la evangelización del Perú. Bologna.  https://core.ac.uk/download/pdf/39088252.pdf [17-05-2020]

·         LAURENCICH MINELLI, Laura, "Paytiti a través de dos documentos jesuíticos secretos del siglo XVII", in Isabelle Combés y Vera Tuleyneva (eds), Paititi: Ensayos y Documentos, Itinerarios. 2012. Editorial, Santa Cruz de la Sierra. file:///F:/Laurencich%20Laura,%20_Paytiti%20a%20través%20de%20dos%20documentos%20jesuíticos.htm.

·         LAURENCICH MINELLI, Laura, “El manuscrito De las costumbres antiguas de los naturales del Pirú. Un enfoque nuevo sobre su historia y autoría”. ANUAC .Volume III, Número II. 2014. File:///F:/Manuscrito%20de%20las%20costumbres%20antiguas%20de%20los%20nat.del%20anti.%20Pirú.pdf [13-05-2020]

·         LAURENCICH MINELLI, Laura, La “culpa”del cronista peruano P. Blas Valera. Universidad de Boloña Boloña- Italia. 1999. File:///F:/Dialnet La Culpa Del Cronista Peruano PBlasValera-1455899%20(4).pdf. [12-05-2020]

·         LAURENCICH MINELLI, Laura. “Las actas del coloquio Guamán Poma de Ayala y Blas Valera. Tradición Andina e Historia Colonial: nuevas pistas de investigación. Una nota”. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad complutense de Madrid. N°20, 2002. https://webs.ucm.es/info/especulo/numero20/act_colo.html. [07-01-2020]

·         LAURENCICH MINELLI, Laura. ”Nuevas perspectivas sobre los fundamentos ideológicos del Tahuantinsuyo: lo sagrado en el mundo inca de acuerdo a dos documentos jesuíticos secretos”. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad complutense de Madrid. n°25, 2003. http://webs.ucm.es/info/especulo/numero25/tahuan.html. [16-05-2020]

·         LAURENCICH MINELLI. Laura. “¿La conquista del Perú con el veneno? La inquietante denuncia del conquistador Francisco de Chaves”. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad complutense de Madrid. N° 22, 2002. https://webs.ucm.es › info › especulo › numero22 › chaves.  [16- o5-2020].

·         LOPEZ DE GÓMARA, Francisco, Historia general de las indias. Zaragoza. Taller de Agustín Millán. 1552. Biblioteca virtual Universal 2003. file:///G:/Francisco%20Lopez%20de%20GómaraHistoria%20General%20de%20las%20indias. [29-04-2020]

·         SOLA, Emilio, El desterrado inocente Blas Valera. Alcalá de Henares. Archivo de la frontera. Centro europeo para la difusión de las ciencias 2007. file:///F:/el%20desterrado%20inocente-Emilio%20Sola.pdf [12-05-2020]

 

 

 



[1]  Luis Guzmán Palomino y Centro de Estudios Histórico Militares del Perú. Edic. especiales de La República 24. 03. 96.

2- Tord y Lazo (1981). Economía y sociedad.p.398

3-Citado por Tord y Lazo (1981) p.398

[4]- Tord y lazo(1981). Economía y sociedad. P 398

[5] -Citado en Tord y Lazo. (1981) p.360

[6] Raul Porras Barrenechea. “Visión introductoria”. El Perú Virreinal pg.11

[7] Odriozola: 1864, t.4. 247 . citado en Tord y Lazo(1981) p. 89


No hay comentarios:

Publicar un comentario

INTRODUCCIÓN A : HISTORIA Y MÁS

INTRODUCCIÓN   “La historia no es un proceso mecánico; es un proceso gobernable. Y en ese gobierno de la historia tienen su parte la voz del...